Giuliano Simeone, la promesa argentina que brilla en el Atlético de Madrid, encontró en Irene Ariza el cable a tierra que equilibra su intensidad. La joven española, administradora de empresas e influencer, lo acompaña en cada paso de su carrera y en la vida cotidiana. La pasión y la entrega son dos rasgos que definen a Giuliano Simeone tanto dentro como fuera de la cancha. Con 22 años, el hijo del Cholo se ha convertido en un jugador versátil, capaz de adaptarse a cualquier rol que le exija el equipo. Su entrega inagotable lo llevó a anotar su primer gol con la Selección Argentina nada menos que contra Brasil, en un duelo electrizante por las Eliminatorias Sudamericanas. Sin embargo, fuera del campo de juego, su energía desbordante encuentra equilibrio en Irene Ariza. "Yo soy muy intenso, pero ella me tranquiliza y me baja los niveles", confesó el futbolista en una reciente entrevista. Con una simple frase, dejó entrever la complicidad que existe en la pareja y el rol fundamental que juega Irene en su vida. La relación entre Giuliano e Irene se hizo pública sin grandes anuncios. Bastó una foto en el perfil del jugador para que los medios y las redes sociales replicaran la noticia. En la imagen, él con una camiseta blanca y sonrisa serena; ella, abrazándolo con ternura. No hacía falta más: un emoji de corazón resumía la conexión entre ambos. Graduada en Administración de Empresas, Irene no solo es su compañera de vida, sino también su mayor apoyo. Lo demostró en 2023, cuando Giuliano sufrió una fractura de peroné y luxación de tobillo izquierdo en un amistoso con el Alavés. Estuvo a su lado en la operación y en la dura recuperación, demostrando que su vínculo va más allá del glamour de las redes sociales. Juntos comparten viajes, momentos con su perro Indio y escenas cotidianas de una relación auténtica. Irene, con su estilo elegante y natural, ha conquistado el corazón de los seguidores de Giuliano, que la ven como el pilar que lo mantiene con los pies en la tierra. Dentro y fuera del campo, Giuliano Simeone vive con intensidad. Pero cuando regresa a casa, encuentra en Irene el equilibrio perfecto entre la pasión y la calma. Una historia de amor sin estridencias, pero con la solidez de un equipo imbatible.