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Poner un vaso con lentejas en la ventana: el significado detrás de una costumbre que gana adeptos

Un gesto simple, silencioso y cada vez más repetido en los hogares: colocar lentejas en un vaso junto a la ventana. Qué representa esta práctica, por qué se la vincula con la prosperidad y cómo aprovechar su simbolismo.

  • 29/01/2026 • 18:23

TAPA DEL DÍA

Las lentejas suelen ocupar un lugar discreto en la alacena. Son parte de la cocina cotidiana, asociadas al alimento simple y rendidor. Sin embargo, en los últimos años comenzaron a aparecer en otro escenario: dentro de un vaso, apoyadas en la ventana de casas y departamentos. No es una casualidad ni una moda pasajera.

Detrás de este gesto hay una combinación de creencias populares, tradiciones culturales y nociones vinculadas al Feng Shui, una filosofía oriental que pone el foco en la circulación de la energía en los espacios. En ese marco, las lentejas representan la prosperidad, el crecimiento sostenido y la estabilidad material.

La elección de la ventana no es azarosa. Se la considera un punto de conexión entre el interior del hogar y el mundo exterior: por allí ingresa la luz natural, el aire y, según estas corrientes de pensamiento, también la energía vital. Colocar un vaso con lentejas en ese lugar busca simbolizar la apertura a nuevas oportunidades y el deseo de equilibrio económico.

Según esta mirada, el recipiente actúa como un recordatorio visible de una intención concreta: avanzar, ordenar y atraer bienestar. La presencia del sol refuerza ese significado, ya que la luz natural es vista como un elemento que potencia y activa lo que representa cada objeto.

Cómo colocar el vaso con lentejas

El procedimiento es sencillo y no requiere elementos especiales:

  • Elegir un vaso o frasco limpio, preferentemente de vidrio.
  • Colocar lentejas secas, sin cocinar.
  • Ubicarlo en una ventana donde ingrese luz natural, idealmente la más luminosa del hogar.

Algunas personas suman un momento de reflexión personal al realizar el gesto, enfocándose en un objetivo vinculado al trabajo, la estabilidad o nuevos proyectos. No se trata de un ritual rígido, sino de una práctica simbólica.

Cada cuánto tiempo renovarlas

Para mantener el sentido de orden y cuidado, se aconseja cambiar las lentejas cada dos o tres meses. Si se humedecen, se oscurecen o pierden buen aspecto, lo recomendable es desecharlas y reemplazarlas por otras nuevas.

Una mirada final

Más allá de las creencias, este tipo de costumbres revela algo concreto: la necesidad de las personas de marcar intenciones, generar pequeños hábitos y encontrar en los objetos cotidianos un recordatorio de aquello que buscan mejorar. En tiempos de incertidumbre, incluso los gestos simples pueden cumplir una función poderosa.

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