TAPA DEL DÍA Un minucioso trabajo pericial permitió esclarecer uno de los robos domiciliarios más resonantes de las últimas semanas en Pergamino. La investigación encabezada por el fiscal Nelson Mastorchio derivó en la detención de un sospechoso acusado de participar en el millonario robo de muebles de roble y objetos de gran valor ocurrido en una vivienda ubicada sobre calle Lagos al 200. El avance decisivo en la causa llegó gracias a las tareas realizadas por Policía Científica, cuyos especialistas lograron recolectar huellas dactilares dentro del inmueble saqueado. Ese rastro, prácticamente imperceptible a simple vista, se transformó en la prueba central que permitió identificar al presunto autor del hecho. El cotejo con las bases de datos oficiales arrojó un resultado positivo que vinculó directamente a Augusto Ezequiel Villan con el episodio delictivo. Con este elemento considerado contundente dentro de la investigación, el fiscal solicitó la detención inmediata ante el Juzgado de Garantías interviniente, medida que fue autorizada en pocas horas. La ciencia detrás del esclarecimiento La causa, tramitada por la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 3, se apoyó principalmente en el análisis técnico de la escena del robo. Según fuentes judiciales, el acusado habría dejado una huella dentro de la vivienda mientras sustraía los bienes, lo que permitió reconstruir su presencia en el lugar con precisión científica. El sospechoso ya contaba con antecedentes procesales, un dato que reforzó las hipótesis investigativas y aceleró las medidas judiciales posteriores. A partir de su identificación, personal policial desplegó una serie de allanamientos en distintos domicilios donde se secuestraron elementos considerados de interés para la causa. Un golpe planificado y un botín de alto valor De acuerdo con la reconstrucción judicial, el robo ocurrió el 9 de febrero de 2026 alrededor de las 18:00, cuando los delincuentes ingresaron a la vivienda aprovechando la ausencia de sus moradores. Los investigadores sostienen que el accionar evidenció planificación y logística previa. El botín incluyó piezas de gran porte y valor tanto económico como emocional para la familia damnificada. Entre los objetos sustraídos se encuentran un juego de dormitorio completo de roble de Eslovenia, una biblioteca de cedro con aproximadamente 500 libros, una mesa con ocho sillas de roble tapizadas en gamuza verde, una vajilla completa y tres arañas colgantes con caireles. El traslado de estos elementos llamó la atención de los investigadores por la complejidad operativa necesaria para concretar el robo sin ser detectados, lo que refuerza la hipótesis de la participación de más de una persona. La investigación continúa El detenido permanece a disposición de la Justicia mientras avanzan las diligencias para recuperar los bienes sustraídos y establecer la identidad del segundo implicado, quien continúa prófugo. Fuentes judiciales indicaron que la prioridad ahora es localizar los muebles robados, debido no solo a su valor económico sino también al fuerte significado familiar que tenían para los propietarios. El caso vuelve a poner en evidencia la relevancia de la investigación científica en la resolución de delitos complejos, donde un detalle mínimo puede convertirse en la clave para reconstruir toda una maniobra criminal. Una señal para la seguridad local El esclarecimiento parcial del hecho deja además un mensaje claro: la combinación entre tecnología forense y trabajo judicial coordinado comienza a mostrar resultados concretos frente a delitos que generan fuerte impacto social. En contextos donde la preocupación por la seguridad ocupa un lugar central en la agenda pública, avances de este tipo refuerzan la confianza en los procesos investigativos cuando logran sostenerse en pruebas objetivas y verificables. TAPA DEL DÍA