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Gobierno busca contener al dólar y recuperar la iniciativa política en medio del escándalo Spagnuolo

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, el oficialismo toma medidas económicas y políticas para calmar los mercados y frenar la caída de la imagen presidencial, mientras el caso Spagnuolo mantiene la atención pública y genera incertidumbre.

  • 30/08/2025 • 08:15

TAPA DEL DÍA 

El Gobierno encara una semana decisiva en su estrategia para contener la presión sobre el dólar y neutralizar el impacto político del caso Spagnuolo, que ha erosionado la imagen presidencial. Con el foco en la previa electoral, las autoridades buscan recuperar la iniciativa y transmitir confianza a mercados e inversores.

En el ámbito económico, el Banco Central anunció nuevas restricciones para limitar la exposición de los bancos en moneda extranjera y controlar los movimientos del mercado de contado. La medida coincide con vencimientos significativos de futuros en dólares, lo que refleja la preocupación oficial por evitar una eventual corrida contra el peso.

El viceministro de Economía, José Luis Daza, afirmó que el aumento de tasas de interés, aunque frena la actividad, es un fenómeno transitorio que debería normalizarse luego de los comicios. Ricardo Arriazu, economista consultado por el Gobierno, destacó que “hay un problema de confianza”, reforzando la percepción de que la estabilidad económica depende de factores políticos.

En paralelo, las elecciones en Corrientes constituyen un test clave para medir la intención de voto y proyectar escenarios de cara a octubre. Las encuestas muestran un liderazgo sostenido de Juan Pablo Valdés, mientras que La Libertad Avanza lucha por consolidar su presencia. El resultado del domingo podría influir directamente en la percepción del riesgo político y en la volatilidad financiera.

El caso Spagnuolo sigue deteriorando la imagen presidencial. Aunque hasta el momento solo se difundieron audios sin valor probatorio, su impacto mediático ya se refleja en la caída de la percepción positiva del Gobierno. El voto blando, especialmente aquel que migró desde el PRO hacia LLA, muestra signos de fisura, y la corrupción vuelve a posicionarse como una preocupación central del electorado.

Ante este panorama, el oficialismo mantiene un plan definido: reforzar medidas de intervención financiera, controlar la agenda pública y apuntalar la confianza hasta las elecciones de octubre. La tensión política y económica evidencia que la estabilidad es frágil y depende tanto de la gestión gubernamental como de la interpretación que los votantes hagan de los hechos recientes.

La semana que comienza será crucial. Las decisiones que tome el Gobierno marcarán no solo la evolución del dólar, sino también la narrativa política en un contexto donde los escándalos y la volatilidad financiera se entrelazan de manera inseparable.

Opinión pública: analistas y sectores industriales coinciden en que la estrategia del oficialismo tendrá éxito si logra transmitir certezas y estabilidad. Sin embargo, advierten que la falta de control sobre la agenda mediática y los escándalos judiciales podrían profundizar la percepción de riesgo, afectando no solo la economía sino también el panorama electoral.

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