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Reforma laboral: la CGT endurece su estrategia y mueve fichas clave para condicionar el proyecto oficial

Con negociaciones reservadas, presión pública y gestiones con gobernadores y legisladores, la central obrera acelera su ofensiva para frenar los puntos más sensibles de la reforma laboral que el Gobierno busca llevar al Congreso en febrero.

  • 06/01/2026 • 11:18

TAPA DEL DÍA

La Confederación General del Trabajo (CGT) reactivó en las últimas horas una estrategia de alto voltaje político frente al avance de la reforma laboral impulsada por el oficialismo. El objetivo de máxima sigue siendo bloquear el proyecto en su totalidad, pero ante un escenario adverso, la central obrera recalibró su hoja de ruta y concentró esfuerzos en desactivar los artículos que considera más sensibles.

La nueva etapa combina conversaciones reservadas con el Gobierno, contactos directos con gobernadores y legisladores, y un discurso público firme que incluye advertencias de medidas de fuerza. En paralelo, el Ejecutivo acelera su propia construcción de apoyos en las provincias para llegar con los votos necesarios al Congreso.

Desde la conducción cegetista confirmaron que las actividades formales se retomarán a partir de la semana del 12 de enero, con una agenda enfocada en ordenar la estrategia política y legislativa antes de que la reforma vuelva al centro del debate parlamentario en febrero.

Un escenario que cambió tras el Presupuesto

La sanción del Presupuesto 2026 marcó un punto de inflexión en la lectura interna de la CGT. El Gobierno logró articular mayorías con las provincias y dejó en evidencia su capacidad para construir consensos. Ese resultado obligó a la central obrera a adoptar una postura más pragmática.

En ese marco, el plan pasó de intentar frenar toda la iniciativa a concentrarse en eliminar o modificar los artículos más conflictivos. Como parte de esa estrategia, la CGT puso sobre la mesa una contrapropuesta: un proyecto para crear un régimen laboral especial para trabajadores menores de 30 años, con condiciones de contratación diferenciadas orientadas a fomentar el empleo.

La negociación silenciosa con el Gobierno

La CGT mantiene abierto un canal de diálogo con Santiago Caputo y con funcionarios del área laboral. Puertas adentro, la conducción reconoce que existen altas probabilidades de que el oficialismo logre avanzar con la reforma, por lo que el margen de acción real pasa por condicionar su contenido.

El principal foco de tensión está puesto en el financiamiento sindical. Allí se concentran los cuestionamientos a las modificaciones en el cobro de cuotas solidarias y de afiliación, así como a los cambios en los mecanismos de retención. También generan rechazo los límites al derecho a huelga, la ampliación de actividades consideradas esenciales y la primacía de los convenios por empresa por sobre los acuerdos por actividad, un punto que en la CGT definen como innegociable.

Además, la central cuestiona que el proyecto excluya el aguinaldo y otros rubros de la base de cálculo de las indemnizaciones y que restrinja la posibilidad de reclamos por falta de registración laboral.

“Esta reforma presenta conflictos con principios de rango constitucional y, de avanzar, el Gobierno se va a encontrar con nuevos frentes de conflicto”, advirtió Jorge Sola, integrante del triunvirato de conducción. La CGT ya anticipó que, de aprobarse, recurrirá a la vía judicial.

Gobernadores, Congreso y una pulseada clave

Mientras sostiene un discurso duro hacia afuera, la CGT profundiza por dentro la negociación política. En ese esquema, los gobernadores se convirtieron en actores centrales. La conducción sindical multiplicó reuniones formales e informales con mandatarios provinciales de distintos signos políticos y con dirigentes territoriales con llegada directa a diputados y senadores.

“Hubo un trabajo silencioso y productivo con gobernadores, senadores y diputados de todos los sectores para explicar el impacto real del proyecto”, reconoció Sola. En la central aseguran que, aun con matices, encontraron receptividad tanto en dirigentes peronistas como radicales y en referentes provinciales con buen vínculo con la Casa Rosada.

Santilli y la ofensiva oficial

Del otro lado de la mesa, el ministro del Interior, Diego Santilli, retomará esta semana una nueva gira por las provincias con el objetivo de consolidar respaldos para el oficialismo. Según admiten en el entorno presidencial, el foco está puesto en garantizar los votos necesarios para llevar la reforma al recinto en febrero.

En ese marco, Santilli viajará a Chubut para reunirse con el gobernador Ignacio Torres y continuará una ronda de encuentros con mandatarios dialoguistas que ya acompañaron al Gobierno en la aprobación del Presupuesto 2026, entre ellos Raúl Jalil, Leandro Zdero, Rogelio Frigerio, Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Hugo Passalacqua, Juan Pablo Valdés, Carlos Sadir, Alfredo Cornejo, Alberto Weretilneck y Marcelo Orrego.

El cruce de agendas anticipa un verano de negociaciones intensas y de construcción política silenciosa. En la CGT asumen que el escenario está abierto, con tensiones internas y externas, pero con una convicción clara: llegar a febrero con los acuerdos necesarios para incidir de manera concreta en el resultado final.

Opinión pública: Más allá del ruido político, la discusión de fondo expone una deuda estructural de la Argentina: cómo modernizar el mercado laboral sin debilitar derechos ni agravar la informalidad. El desenlace de esta pulseada marcará no solo el futuro de la reforma, sino también la capacidad del sistema político para construir consensos duraderos.

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