La temporada alta de verano de 2025 ha marcado un nuevo récord en la cantidad de argentinos que viajaron al exterior. Según las Estadísticas de Turismo Internacional (ETI) del Indec, un total de 3.751.100 personas salieron del país en los primeros dos meses del año, lo que representa un aumento del 73,7% en comparación con el mismo período de 2024, cuando fueron 2.159.700 los argentinos que optaron por viajar fuera de las fronteras nacionales. Este incremento de casi 1,6 millones de turistas locales marca una tendencia alcista que refleja no solo una mayor disponibilidad de dólares, sino también un mayor poder adquisitivo en el contexto de un peso más fuerte. En contraposición, llegaron al país 1.166.900 turistas extranjeros, lo que resultó en un déficit turístico cercano al millón de personas. El impacto económico de esta fuga de turistas al exterior es significativo. Según los datos del Banco Central (BCRA), en enero de 2025, los viajes internacionales de los argentinos representaron una salida de USD 1.486 millones, mientras que el ingreso de divisas por la llegada de turistas extranjeros fue de solo USD 374 millones. Este desbalance resultó en un déficit de USD 1.112 millones, uno de los más altos en la historia reciente. Una parte importante de este fenómeno la constituyen los llamados “excursionistas”. Durante el primer bimestre de 2025, un total de 1.291.700 argentinos realizaron viajes al exterior sin pernoctar, es decir, viajaron solo por el día. Este tipo de turismo, especialmente a destinos cercanos como Uruguay, Paraguay y Brasil, ha crecido notablemente, con un incremento del 76,2% en comparación con el primer bimestre de 2024. En su mayoría, estos viajeros se dirigen a hacer compras aprovechando la disparidad cambiaria. Este fenómeno de “excursiones” a países vecinos ha adquirido una mayor relevancia en los últimos meses, impulsado por la apreciación del peso argentino frente a las monedas extranjeras. De hecho, muchos argentinos encuentran más conveniente realizar compras en el exterior, lo que genera un flujo de divisas que afecta aún más las reservas del país. Si bien la salida masiva de turistas refleja un mayor bienestar económico para ciertos sectores, el desequilibrio en el flujo de divisas plantea un desafío para la economía argentina, que enfrenta presiones fiscales y una creciente deuda externa. Con un déficit turístico que se amplía y una fuerte salida de dólares, las autoridades deberán encontrar mecanismos para equilibrar la balanza y evitar mayores complicaciones en el mercado cambiario.