Crisis profunda en la industria textil: el peor bimestre desde 2024 La industria de la indumentaria atravesó entre septiembre y octubre su bimestre más crítico desde comienzos del año pasado. Según un relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el sector exhibió un deterioro simultáneo en ventas, empleo, producción, precios, inventarios y financiamiento, consolidando un escenario de preocupación generalizada entre las empresas del rubro. Los fabricantes debieron enfrentar una conjunción de factores adversos: un consumo que sigue en retroceso, costos crecientes que no pueden trasladarse a precios, una acelerada suba de importaciones y un agravamiento de los problemas financieros internos. Esta combinación empujó a las compañías a reducir actividad, ajustar turnos y revisar sus estrategias de producción mientras la presión por exceso de stock alcanzó niveles inéditos. Ajuste laboral en aumento El empleo se convirtió en el eje más sensible de la crisis. De acuerdo con la CIAI, los despidos crecieron por cuarto bimestre consecutivo y representaron casi el 30% de las medidas adoptadas por las empresas. Las suspensiones, por su parte, se duplicaron y alcanzaron el 10% del total, frente al 5% del período anterior. Las compañías señalaron que la caída persistente de ventas, la imposibilidad de recomponer márgenes y la acumulación de inventarios las obligaron a recurrir a recortes de personal, eliminación de turnos y ajustes en la producción diaria. Ventas en baja y precios contenidos El quinto bimestre del año mostró que 7 de cada 10 empresas registraron un retroceso en ventas. La baja interanual llegó al 13,3% y confirmó una tendencia negativa que ya acumula tres bimestres consecutivos. El 64% de las empresas debió absorber completamente los incrementos salariales, sin posibilidad de trasladarlos a precios. Esto generó un desacople entre el valor de las prendas y el nivel general de precios, y consolidó márgenes cada vez más estrechos. Stocks en niveles críticos La mitad de las compañías indicó que mantiene inventarios por encima de lo habitual, el valor más alto desde fines de 2024. Este fenómeno impactó de lleno en la planificación productiva: la acumulación de mercadería sin rotación redujo la liquidez, complicó la posibilidad de reposición y limitó el lanzamiento de nuevas líneas. Deterioro de la cadena de pagos La cadena de pagos también mostró señales de tensión. Un tercio de las firmas reportó demoras en cobros, mientras que aquellas sin inconvenientes financieros cayeron del 49% al 30%. Ante esta situación, numerosas empresas ralentizaron compras de insumos y priorizaron pedidos de mayor liquidez, con efectos directos sobre la continuidad de la producción. Confianza en mínimos y expectativas negativas La percepción empresarial cayó con fuerza: el 58% calificó la situación económica como mala o muy mala, el peor registro en dos años. Solo el 10% espera una mejora de ventas en 2025, mientras el pesimismo ganó terreno en todo el sector. Importaciones en niveles récord El comercio exterior profundizó el deterioro. Entre enero y octubre, las importaciones de prendas crecieron 102% en dólares y 154% en volumen respecto al mismo período de 2024, alcanzando 31.232 toneladas: el mayor registro histórico. China explicó más de la mitad del ingreso de productos, con precios unitarios cada vez más bajos. Las t-shirts, pantalones, sweaters, camisas y abrigos fueron las categorías con mayor expansión, lo que amplió la competencia con la producción nacional. En contraste, las exportaciones cayeron 21% en valor y 24% en volumen, marcando el registro más bajo en ocho años. Opinión pública razonada El deterioro simultáneo de ventas, empleo, producción e importaciones sugiere que la industria enfrenta un punto de inflexión decisivo. Si la demanda no se recupera y los costos continúan en alza, el sector podría ingresar en una etapa prolongada de reestructuración, con impacto directo sobre la producción nacional, las economías regionales y el empleo textil. TAPA DEL DÍA – www.tapadeldia.com