TAPA DEL DÍA El arranque de 2026 encontró a la economía argentina bajo un nuevo marco monetario y cambiario. La ampliación de las bandas de flotación del dólar y la implementación de un programa de compra de reservas por parte del Banco Central (BCRA) marcaron el inicio de una etapa que el Gobierno considera clave para estabilizar definitivamente el sistema. En la primera jornada de vigencia del esquema, el tipo de cambio subió $15 en el Banco Nación, mientras que el riesgo país tocó mínimos no vistos en más de siete años. En ese contexto, el BCRA no intervino en el mercado, en medio de una presión compradora liderada por el sector privado. Sin sobresaltos inmediatos, el escenario hacia adelante dista de ser sencillo. Un informe de la consultora GMA Capital identificó los siete principales desafíos que deberán enfrentar el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, a lo largo de 2026. 1. La acumulación de reservas La necesidad de sumar divisas sigue siendo una de las principales exigencias del mercado y del Fondo Monetario Internacional. Si bien las reservas netas mejoraron respecto del rojo heredado, el margen sigue siendo limitado. Según GMA Capital, las reservas netas rondan los US$2000 millones a valor de mercado y prácticamente se neutralizan al considerar amortizaciones de corto plazo. Una vez descontados oro y Derechos Especiales de Giro, el saldo vuelve a terreno negativo. El desafío del BCRA será sostener las compras sin afectar la estabilidad macroeconómica ni comprometer la dinámica de precios. 2. Poner a prueba el nuevo esquema monetario El nuevo régimen no solo ajusta bandas por inflación, sino que busca remonetizar la economía. El objetivo es que la expansión monetaria encuentre respaldo en una mayor demanda de dinero, evitando presiones inflacionarias y permitiendo reforzar las reservas. 3. Sostener la desinflación El cambio de prioridades introduce tensiones. La acumulación de reservas vía remonetización podría debilitar una de las anclas del programa: el tipo de cambio. Para 2026, la discusión ya no será solo la velocidad de la desaceleración inflacionaria, sino su compatibilidad con un esquema que resulte creíble y sostenible para el mercado. 4. Gobernabilidad y reformas estructurales Con un Congreso más favorable, el oficialismo logró avances legislativos, aunque no sin costos políticos. La postergación de la reforma laboral expuso los límites de la capacidad de negociación. De cara a 2026, la habilidad del Gobierno para construir consensos y explicar la necesidad de las reformas será determinante. 5. Cuidar el equilibrio fiscal El ancla fiscal fue uno de los pilares del programa económico. Sin embargo, las promesas de rebajas impositivas y el agotamiento de partidas ya recortadas elevan la complejidad de sostener el equilibrio. Las transferencias a provincias y la obra pública muestran niveles mínimos, lo que incrementa el costo político de profundizar el ajuste y obliga a una calibración fina del gasto. 6. Reactivar la economía y generar empleo La mejora de la actividad y del empleo formal será uno de los grandes desafíos del año. Aunque se proyecta un crecimiento del PBI de entre 3% y 3,5%, persiste la incógnita sobre la calidad de ese crecimiento. Hidrocarburos, agro, construcción e intermediación financiera aparecen como los sectores con mejores perspectivas, en un contexto de avance del monotributo y retroceso del empleo registrado. 7. Profundizar la baja del riesgo país El riesgo país cerró el inicio del año en torno a los 553 puntos, el nivel más bajo desde 2018. Aun así, el desafío es consolidar esa tendencia para acceder a financiamiento más barato. En 2026 vencen cerca de US$12.600 millones entre compromisos con el FMI y deuda del Tesoro y del BCRA, lo que convierte a la reducción del costo financiero en una pieza central del programa. Opinión pública: El 2026 será menos un año de impacto inmediato y más una prueba de consistencia. Si el Gobierno logra alinear reservas, inflación y crecimiento sin perder gobernabilidad, habrá dado un paso decisivo. De lo contrario, los avances iniciales podrían quedar atrapados en las mismas restricciones que marcaron la historia económica reciente. TAPA DEL DÍA