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Economía

Las tasas en pesos siguen en tensión y encienden alertas sobre la reactivación económica en el arranque de 2026

La fuerte volatilidad del costo del dinero expone señales contradictorias en la política económica. El mercado observa con cautela el accionar del Banco Central y advierte que, si el escenario persiste, el crédito y la actividad pueden verse seriamente afectados.

  • 07/01/2026 • 08:26

El inicio de 2026 encontró al mercado financiero argentino atravesado por expectativas y cautela en partes iguales. A los compromisos de deuda en moneda extranjera que enfrenta el Gobierno se sumó el lanzamiento de una nueva etapa del programa cambiario, con el Banco Central retomando la compra de reservas. En ese contexto, la tasa de interés volvió a convertirse en una variable clave y altamente inestable.

Desde finales del año pasado, el comportamiento de las tasas en pesos mostró una volatilidad marcada. La caución bursátil, instrumento de referencia para el financiamiento de muy corto plazo, llegó a operar en niveles cercanos al 70% anual durante las últimas jornadas, aunque con cierres mucho más bajos. Aun así, permanece claramente por encima del rendimiento que ofrece el Banco Central por absorber pesos, lo que refleja un mercado tenso y sin un ancla clara.

Este fenómeno no es menor: si las tasas elevadas se sostienen, el encarecimiento del crédito se trasladará al conjunto de la economía real. Un ejemplo concreto son los adelantos en cuenta corriente, una herramienta habitual para el capital de trabajo de las empresas, cuyo costo promedio prácticamente se duplicó en pocas semanas, encendiendo señales de alerta sobre la actividad productiva.

Desde el análisis técnico, los especialistas coinciden en que la suba responde a una combinación de factores. La menor oferta monetaria, el nuevo esquema de bandas cambiarias que comenzó a regir en 2026 y el elevado nivel de encajes conforman un cóctel que reduce la liquidez y empuja las tasas al alza. A esto se suman expectativas de un tipo de cambio más alto, que llevan al mercado a exigir mayores rendimientos para quedarse en pesos.

El comportamiento del Banco Central también aparece bajo la lupa. La entidad parece tolerar tasas elevadas como mecanismo para evitar presiones cambiarias, en un contexto de escasez relativa de pesos. Sin embargo, esta estrategia convive con una dinámica compleja: mientras el Tesoro retira liquidez mediante la venta de bonos, el BCRA la reinyecta al comprar divisas, generando movimientos erráticos en el mercado de tasas.

Para algunos analistas, esta etapa podría moderarse con el correr de enero, cuando factores estacionales pierdan peso y la demanda de pesos empiece a normalizarse. No obstante, el consenso es que el esquema actual, basado en agregados monetarios, garantiza episodios de volatilidad y deja poco margen para una baja sostenida del costo del dinero en el corto plazo.

La principal preocupación pasa por la falta de señales claras. La coexistencia de intervenciones cambiarias, ventas de instrumentos atados al dólar y compras de reservas no parece un equilibrio fácil de sostener en el tiempo. Esa ambigüedad se traduce en tasas elevadas, que terminan funcionando como un freno silencioso para la recuperación económica.

Opinión pública: si el Gobierno no logra ordenar el mensaje y la coordinación entre el Tesoro y el Banco Central, la tasa de interés seguirá siendo un síntoma de desconfianza más que una herramienta de estabilidad. En un año que debería consolidar la recuperación, el riesgo es que el costo del dinero termine haciendo exactamente lo contrario.

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