La Libertad Avanza dio en Córdoba un paso político que no pasó inadvertido. En pleno reordenamiento del mapa opositor, el espacio libertario sumó a seis intendentes del departamento San Justo y comenzó a ejercer una presión concreta sobre el peronismo provincial y sobre un sector de la Unión Cívica Radical que aún duda sobre su estrategia de cara a las elecciones de 2027. El movimiento se produjo en paralelo a la visita del presidente Javier Milei al Festival de Jesús María, una presencia cargada de simbolismo político. Para los libertarios, la imagen del mandatario en uno de los eventos más convocantes de la provincia confirmó la centralidad que Córdoba tiene en el proyecto de reelección presidencial y reforzó el protagonismo de Gabriel Bornoroni, principal armador de La Libertad Avanza en el distrito. Bornoroni logró en los últimos días la incorporación de seis jefes comunales provenientes del PRO, la UCR y fuerzas vecinalistas: Andrés Rinero (Devoto), Nora Passero (Porteña), Germán Busso (Colonia Anita), Fernando Salvagno (Colonia Iturraspe), Miguel Maradona (Colonia Prosperidad) y Gerardo Cerutti (Colonia Marina). Aunque se trata de localidades de baja densidad poblacional, el dato adquiere peso político por tratarse de San Justo, un departamento cuya cabecera es San Francisco, ciudad natal del gobernador Martín Llaryora y bastión histórico del peronismo. Las negociaciones, sin embargo, no estuvieron exentas de ruido interno. En sectores del radicalismo comenzó a circular la versión de un mensaje directo desde el entorno de Karina Milei: quienes aspiren a un acuerdo con el Gobierno nacional deberían definirse sin ambigüedades y sumarse plenamente al espacio libertario. La consigna, según esa lectura, sería evitar especulaciones prolongadas y construir una estructura propia con identidad clara. Desde el armado cordobés de La Libertad Avanza relativizan la existencia de plazos formales, pero admiten que el escenario electoral que imaginan es binario. Para ellos, en 2027 la disputa será entre peronismo y anti-peronismo, y todo dirigente que juegue por fuera de ese eje terminará debilitando sus chances territoriales. Bajo esa lógica, la presión sobre los intendentes no peronistas se volvió un factor central de la estrategia. El plan libertario apunta a presentar candidatos propios en todos los municipios, salvo en aquellos distritos donde se alcancen acuerdos explícitos con referentes locales para retener o conquistar intendencias. En ese esquema, Bornoroni ya consolidó alianzas con Luis Juez y con un sector de la UCR referenciado en Soledad Carrizo, mientras que el vínculo con Rodrigo de Loredo atraviesa su peor momento. Las declaraciones recientes de De Loredo en Jesús María, donde habló de la necesidad de un acuerdo amplio para terminar con tres décadas de hegemonía peronista, generaron sorpresa y desconfianza en el entorno libertario. Allí interpretan que el dirigente radical mantiene una estrategia ambigua, atada a la evolución de las encuestas, y cuestionan su lanzamiento anticipado como candidato a gobernador. Mientras tanto, las internas de la UCR cordobesa siguen abiertas. El partido conserva peso territorial en el interior, pero enfrenta un dilema estratégico profundo: sellar un entendimiento con La Libertad Avanza, sostener una identidad propia o explorar acuerdos alternativos. En ese contexto, los libertarios observan con distancia las disputas radicales y avanzan con una advertencia explícita: donde no haya acuerdo, habrá candidato violeta. Con la reciente visita presidencial, el triunfo legislativo todavía fresco y la incorporación de intendentes, el armado libertario en Córdoba ingresó en una nueva etapa. La hipótesis que circula con más fuerza es una fórmula provincial encabezada por Bornoroni y Juez, aunque el tablero aún presenta casilleros vacantes y negociaciones abiertas. Opinión pública: el crecimiento territorial de La Libertad Avanza en Córdoba no sólo reconfigura la oposición provincial, sino que obliga al radicalismo a tomar decisiones estratégicas sin margen para la indefinición. En un escenario cada vez más polarizado, la ambigüedad política parece ser el mayor riesgo para quienes aún dudan. TAPA DEL DÍA – www.tapadeldia.com