TAPA DEL DÍA En una resolución que combina sensibilidad social y firmeza normativa, la Justicia de Faltas de Pergamino ordenó la restitución de una yegua preñada y sus dos potrillos a la familia que tenía a su cargo su cuidado, luego de que los animales fueran secuestrados por el Municipio al ser encontrados sueltos en la vía pública. El caso se inició tras la sustracción del bozal y las correas con las que los equinos permanecían atados en un terreno lindero a la vivienda. Sin sujeción, los animales se desplazaron hacia la calle y fueron detectados por personal municipal, que activó el procedimiento contravencional correspondiente y dispuso su traslado al corralón. La sanción inicial superaba el millón de pesos por los tres caballos, un monto que la familia consideró imposible de afrontar. Con el acompañamiento de la Defensoría Oficial, se presentó una apelación que derivó en la intervención de la titular del Juzgado de Faltas, :contentReference[oaicite:0]{index=0}, quien analizó el contexto del hecho antes de resolver. Restitución con condiciones y control sanitario La magistrada autorizó la devolución de los animales bajo una condición central: la colocación obligatoria del microchip identificatorio exigido por la normativa vigente. El dispositivo fue implantado por un médico veterinario, quien además realizó un control sanitario integral de los tres equinos antes de formalizar la entrega. La restitución se concretó en la sede de la Secretaría de Seguridad, donde funciona el Tribunal de Faltas y el corralón municipal. Allí se formalizó el compromiso de la familia de mantener a los animales correctamente sujetos, en un predio seguro y bajo estándares de tenencia responsable. En paralelo, la multa continúa en proceso de apelación, con el objetivo de adecuar su monto a la capacidad de pago de los propietarios. Microchip y responsabilidad: un nuevo estándar en la ciudad Más allá del desenlace puntual, el episodio reabre un debate central en Pergamino: la tenencia responsable de animales de gran porte. El microchip permite vincular cada equino con su titular registral, facilita los controles sanitarios y delimita responsabilidades ante eventuales incidentes. En una ciudad atravesada por rutas y caminos rurales, la presencia de caballos sueltos representa un riesgo concreto para automovilistas y motociclistas. La identificación electrónica no solo protege al animal, sino también a terceros y a la comunidad en su conjunto. Las autoridades insisten en que el apego afectivo no sustituye las obligaciones legales. Los equinos deben permanecer correctamente contenidos y contar con identificación. La falta de estos recaudos puede derivar en secuestros preventivos y sanciones económicas. Bienestar animal y nueva sensibilidad social El caso se inscribe además en un contexto más amplio de creciente atención pública sobre el bienestar animal. La aplicación de controles, la actualización de marcos normativos y la exigencia de identificación forman parte de una tendencia que busca armonizar derechos, prevención y convivencia urbana. Un caballo suelto puede ser víctima de un accidente, pero también convertirse en un factor de riesgo. La política pública apunta a evitar ambas situaciones: proteger al animal y preservar la seguridad vial. Para la familia involucrada, la restitución tuvo una fuerte carga emocional. La yegua y sus potrillos regresaron al hogar tras días de incertidumbre. Sin embargo, el mensaje institucional es claro: la responsabilidad en la tenencia no es negociable. Este episodio deja una enseñanza concreta para todos los propietarios de equinos en Pergamino. La identificación electrónica y la correcta sujeción no son trámites administrativos menores, sino herramientas esenciales para garantizar una convivencia más segura y ordenada. En términos públicos, la decisión judicial parece haber encontrado un punto de equilibrio: firmeza en el cumplimiento de la norma y consideración del contexto social. Un antecedente que, probablemente, marque el rumbo de futuros procedimientos. TAPA DEL DÍA