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Crisis en el PJ: derrotas en el Congreso, tensión con gobernadores del norte y amenaza de ruptura en el Senado

Tras perder votaciones clave sobre la reforma laboral y el Régimen Penal Juvenil, el peronismo atraviesa su momento más delicado del año. El malestar entre mandatarios provinciales y el kirchnerismo abre la puerta a una fractura en la Cámara alta.

  • 14/02/2026 • 11:03

TAPA DEL DÍA

El peronismo cerró una de las semanas más complejas desde el inicio del año legislativo. No solo sufrió derrotas determinantes en ambas cámaras del Congreso, sino que además dejó expuestas tensiones internas que ya no se disimulan. La posibilidad concreta de una ruptura en el Senado y el creciente malestar entre gobernadores del norte y el sector más cercano a Cristina Fernández de Kirchner configuran un escenario de alta inestabilidad política.

El primer golpe llegó con la aprobación de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei en el Senado. Luego, en Diputados, el oficialismo consiguió avanzar con el Régimen Penal Juvenil. En paralelo, el debate por la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea terminó por exhibir la fractura ideológica dentro del bloque opositor: una parte votó en contra y otra acompañó la iniciativa.

En la Cámara alta, el interbloque peronista logró una votación unificada contra la reforma laboral. Sin embargo, esa imagen de cohesión fue apenas circunstancial. Las diferencias políticas y estratégicas que atraviesan al espacio se profundizan día a día, y varios senadores del interior analizan formalizar una escisión que modificaría el mapa parlamentario.

Entre los nombres que evalúan un eventual quiebre figuran legisladores que responden a gobernadores del norte. Las conversaciones internas se aceleraron luego de fuertes cruces por la conducción partidaria y por la estrategia frente al Gobierno nacional. En el centro del malestar aparece el vínculo tirante entre mandatarios como Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz con el riojano Ricardo Quintela, en un contexto donde la disputa por el liderazgo partidario dejó heridas abiertas.

La tensión escaló al punto de que, según trascendió en ámbitos parlamentarios, hubo advertencias cruzadas en la previa de la votación de la reforma laboral. El clima de sospecha y desconfianza terminó de erosionar una convivencia que ya era frágil.

El debate por el acuerdo Mercosur–Unión Europea marcó otro punto de inflexión. Allí quedaron claramente diferenciados los perfiles: sectores referenciados en La Cámpora y en Juan Grabois rechazaron el entendimiento, mientras que buena parte del peronismo del interior y el massismo lo respaldaron. La decisión de permitir libertad de acción en la votación fue una señal de que la síntesis política hoy resulta esquiva.

En paralelo, la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner volvió a ocupar un lugar central luego de que la Cámara de Casación rechazara planteos vinculados a sus condiciones de detención. Aunque el kirchnerismo mantiene activa la consigna “Cristina libre”, su capacidad de ordenar al conjunto del espacio aparece más limitada que en otros momentos.

Mientras tanto, Axel Kicillof refuerza su perfil opositor y consolida su desembarco en la conducción del PJ bonaerense, proyectándose como una figura con ambiciones nacionales. Sin embargo, en varios distritos de la provincia de Buenos Aires no hubo acuerdos y se encaminan a elecciones internas, una instancia que el peronismo suele evitar por el riesgo de profundizar divisiones.

Los gobernadores, por su parte, exploran la posibilidad de articular un armado federal que reconfigure la oferta electoral de cara a 2027. La convivencia entre mandatarios con vínculos institucionales fluidos con la Casa Rosada y una estrategia opositora firme es uno de los desafíos centrales que enfrenta el espacio.

En el Congreso, el oficialismo logró consolidar mayorías circunstanciales con sectores del PRO, la UCR y fuerzas provinciales. Esa capacidad de tejer acuerdos amplios dejó al peronismo en una posición defensiva. La dinámica parlamentaria de este año será determinante para definir si el PJ logra reordenarse o si la fragmentación se convierte en una condición estructural.

Opinión pública: El peronismo atraviesa una encrucijada histórica. Si opta por profundizar la lógica de tribus enfrentadas, corre el riesgo de quedar diluido en el nuevo escenario político. Si, en cambio, asume la necesidad de modernizar su estrategia y ampliar su base, todavía tiene margen para reconstruir competitividad. El tiempo, en política, es un recurso escaso. Y hoy el reloj corre más rápido que nunca.


Medio digital: www.tapadeldia.com