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Pergamino

Patota irrumpe en casas, amenaza familias y siembra miedo en barrios de Pergamino

#Pergamino | Un grupo de jóvenes recorre la zona oeste con el argumento de recuperar una motocicleta robada y protagoniza violentas irrupciones en viviendas particulares. Hay denuncias judiciales, familias atemorizadas y un creciente reclamo por mayor seguridad.

  • 22/02/2026 • 12:52
Ilustrativa

TAPA DEL DÍA

Una serie de episodios de extrema tensión mantiene en alerta a vecinos de la zona oeste de Pergamino, donde un grupo numeroso de personas protagoniza irrupciones violentas en viviendas particulares bajo el argumento de buscar una motocicleta que aseguran haber sufrido un robo. Las acciones, denunciadas ante la Justicia, generaron un clima de preocupación creciente entre familias que aseguran vivir con temor.

Según relataron vecinos afectados, el grupo —al que describen como una patota organizada— recorre distintos barrios autodenominándose “vengador”, ingresando sin autorización a domicilios particulares, revisando ambientes y profiriendo amenazas hacia personas completamente ajenas a cualquier hecho delictivo.

Episodios reiterados en la zona oeste

Los hechos fueron reportados en los barrios Güemes, Tupac Amaru y 12 de Octubre. Una joven de 29 años decidió formalizar la denuncia luego de que, cerca de las 23:45 del jueves, alrededor de veinte individuos arribaran a su vivienda ubicada en inmediaciones de Andresito y Larrea.

De acuerdo con su testimonio, algunos se movilizaban en motocicletas y otros en un automóvil Volkswagen Gol gris. La mujer se encontraba junto a su hijo y su hermana cuando los sujetos ingresaron por la fuerza.

“Entraron empujándonos y diciendo que buscaban una moto”, relató. Según su declaración, varios de los integrantes portaban palos, cuchillos y uno de ellos exhibía un arma de fuego. Durante varios minutos recorrieron distintos sectores del inmueble y también irrumpieron en una vivienda lindera perteneciente a un familiar, donde ocasionaron daños materiales.

La situación resultó especialmente angustiante porque dos niños de 5 y 6 años presenciaron toda la escena. La denunciante aseguró además que recibió advertencias sobre un posible regreso del grupo y posteriores mensajes intimidatorios dirigidos a su entorno familiar.

La causa fue caratulada como “Amenazas” y quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 6 del Departamento Judicial Pergamino, donde se dispusieron medidas investigativas y la toma de testimonios. La víctima solicitó protección para su familia.

La mujer aclaró que la única motocicleta que posee se encuentra debidamente registrada a su nombre, por lo que considera infundada la acusación que motivó la violenta irrupción. También sostuvo que otras familias atravesaron situaciones similares pero evitaron denunciar por miedo a represalias.

Persecución a una remisera

Otro episodio ocurrido durante la madrugada reforzó la preocupación vecinal. Una conductora de 48 años, integrante de la agencia de remises Yrigoyen, denunció haber sido perseguida por varias motocicletas mientras realizaba un viaje.

Según relató, cerca de la 1:30 levantó pasajeros en la intersección de Timoteo Apuyán y Larrea. A los pocos metros advirtió que cinco motos, con dos ocupantes cada una, comenzaron a seguir el vehículo de manera insistente.

Ante la situación, decidió dirigirse directamente a la base operativa ubicada en avenida Yrigoyen y Joaquín Menéndez, evaluando incluso acercarse a una dependencia policial. Al arribar, uno de los motociclistas pateó el espejo retrovisor del automóvil, provocando daños antes de darse a la fuga junto al resto del grupo.

La investigación fue iniciada bajo la carátula “Averiguación de ilícito” con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 5, que ordenó relevar cámaras de seguridad para identificar a los responsables.

De manera preliminar, surgió la hipótesis de que los pasajeros transportados podrían estar vinculados al supuesto robo del rodado que el grupo intenta recuperar por cuenta propia, aunque esa línea aún no cuenta con confirmación oficial.

Un barrio atravesado por el temor

Vecinos describen a los agresores como jóvenes que se desplazan en grupo, en muchos casos con el rostro cubierto, actuando de forma intimidante y sin reparar en la presencia de niños o personas mayores dentro de las viviendas.

Una de las víctimas afirmó contar con registros fílmicos captados con su teléfono celular donde se observa a varios intrusos dentro de su casa. Ese material será incorporado como prueba judicial.

En paralelo, trascendió que algunos integrantes del grupo habrían restringido la visibilidad de sus perfiles en redes sociales, lo que podría dificultar su identificación.

Mientras avanzan las investigaciones, el reclamo vecinal apunta a reforzar la presencia preventiva y garantizar condiciones de seguridad en un sector que hoy convive con una fuerte sensación de vulnerabilidad.

Las fiscalías intervinientes trabajan para establecer responsabilidades y determinar si se trata de los mismos individuos en todos los episodios denunciados, en un contexto donde la reiteración de hechos genera creciente inquietud social.

Una preocupación que trasciende los casos individuales

Especialistas en seguridad coinciden en que los episodios donde particulares intentan resolver conflictos por mano propia suelen agravar la conflictividad social, ya que colocan en riesgo a terceros y debilitan los mecanismos institucionales destinados a garantizar justicia y convivencia.

La preocupación central entre los vecinos no sólo radica en los daños materiales o las amenazas recibidas, sino en la incertidumbre cotidiana que provoca la posibilidad de nuevas irrupciones inesperadas en hogares familiares.

La evolución de la investigación judicial será clave para llevar tranquilidad a una comunidad que hoy reclama respuestas rápidas y acciones preventivas concretas.

Opinión pública: Más allá del origen del conflicto, los hechos exponen una problemática sensible: cuando la búsqueda de respuestas se traslada fuera de los canales legales, el resultado suele ser un aumento del miedo colectivo. La seguridad no sólo depende de esclarecer delitos, sino también de preservar reglas básicas de convivencia que protejan a quienes nada tienen que ver con los hechos investigados.

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